Debido a la existencia de la cueva de Salamanca, la idea de Salamanca como algo mágico misterioso pasó con los conquistadores a América, igual que pasaron las universidades, y así el nombre de Salamanca sirve, en la actualidad, para definir, en América y Filipinas, la cueva donde se reúne Satanás con las brujas, o significa directamente brujería, contribuyendo aún más a mostrar a Salamanca como una ciudad encantada y esotérica.